Un bloque es un componente fundamental de una cadena de bloques. Actúa como un contenedor digital que almacena datos sobre transacciones, similar a una página en un libro de contabilidad. Cada bloque suele contener una lista de transacciones, una marca de tiempo, una referencia al bloque anterior y un identificador único llamado hash. Cuando un bloque se llena con datos de transacciones, se añade a la cadena de bloques en orden cronológico lineal. Esta adición se asegura mediante un mecanismo de consenso, como la prueba de trabajo o la prueba de participación, que garantiza que los datos dentro del bloque estén verificados e inmutables. Cada bloque refuerza la seguridad de toda la cadena, ya que alterar la información de un bloque requeriría cambios en todos los bloques posteriores. Esta estructura hace que la tecnología de la cadena de bloques sea resistente a la manipulación y el fraude. Los bloques funcionan juntos para formar una cadena, creando un registro transparente y descentralizado de todas las transacciones. Esto permite a los usuarios rastrear sus activos y aumenta la confianza, ya que los datos son públicamente accesibles y verificables en la cadena de bloques.

En Consensus Miami, Broadridge explica cómo la tokenización conecta las finanzas tradicionales con los mercados digitales.
La tokenización ya no se considera un experimento. En todos los mercados de capitales, las instituciones han superado las etapas de prueba de concepto.






